Es casi un ritual. Cada vez que en Preguntas Incómodas hacemos un video sobre religión, muchos creyentes se quejan en la caja de comentarios asegurando que los ateos nos creemos mejores y más inteligentes para luego acotar (algunos) que ellos reirán de últimos cuando Dios nos castigue. Por cierto, Sabrina no es atea, es agnóstica.

¿Pensamos los ateos que somos mejores y más inteligentes? Seguro que algunos sí, pero no es mi caso. Generalizaciones como esta no tienen sentido y yo, como ateo, no puedo hablar en nombre de nadie ni tampoco puedo permitir que se hable en mi nombre.

Seguro que muchos creyentes son bastante más inteligentes que yo y no dudo que los haya mucho mejores personas, si entendemos este concepto como lo entienden los cristianos: practicar la caridad, participar en obras sociales…

Claro que pienso que los creyentes se equivocan, y sí, me burlo de muchas de sus ideas porque las considero peligrosas o retrógradas. Vivo en un país occidental, democrático y en el que se respeta la libertad de expresión así que tengo derecho a decir lo que pienso. Y claro, el creyente tiene derecho a decir lo que piensa de mí, ateillo, impío y alejado de la gracia de Dios.

Pueden hacer sus propios videos, si así lo desean, en los que se rían de mis ideas extravagantes en las que el universo salió de la nada y somos primos de un chango. Videos que por cierto, no veré, porque no invierto mi tiempo viendo cosas que me puedan resultar desagradables (a menos que esté investigando algo) a diferencia de algunos creyentes que se chupan todos los videos en los que son troleados para luego aporrear el teclado, expresando su desacuerdo. Internet está lleno de cosas increíbles y ellos amargándose la vida, viendo Preguntas Incómodas.

Pensar que otra persona está equivocada no es pensar que esa persona es idiota o un ser humano detestable. Las redes sociales han traído una tribalización peligrosa de los colectivos y las ideas, una tribalización en la que diferir es sinónimo de odiar o despreciar. Ni hablar de hacer bromas. Es preocupante cómo el sentido del humor es cada vez peor recibido y también mal entendido.

Algo más inquietante aún es que, en una era de supuesta apertura en muchos ámbitos, hay cada vez una mayor cerrazón mental en la cabeza de muchos y en este caso, algunos creyentes (y también algunos ateos). Parecen incapaces de entender que por encima de las ideas están las personas.

Parte de mi objetivo personal con los videos de crítica religiosa es cuestionar los dogmas de fe y fomentar el pensamiento crítico. Pero también poner en evidencia a aquellos que dicen seguir el mandamiento del amor para luego ponerse a insultar y maldecir a todo lo que se mueve. Los fanáticos religiosos están ahí y son peligrosos. Y no necesariamente son los que viven en el desierto y leen el Corán.